viernes, 10 de diciembre de 2010

La semana en Suecia del Premio Nobel


Como ya comentamos anteriormente en este Blog, el escritor hispano peruano Mario Vargas Llosa ha recibido este año el Premio Nobel de Literatura y por tal motivo se ha dasplazado esta semana a Suecia donde le será entregado el  importante galardón.

Antes de la inminente entrega del Premio, que se hará hoy viernes, Vargas Llosa pronunció hace unos días un emotivo discurso en la Academia Sueca de Estocolmo donde recordó su infancia en Bolivia y su juventud en España, así como los días del franquismo y la política en América Latina.

Aprovechando su estancia en la capital Sueca, también se reunión ayer con la cuminidad hispana de Estocolmo en la sede del Instituto Cervantes, donde le esperaba un regalo muy especial.

Este regalo no era tan solo la exposición La libertad y la vida, sobre su obra y sobre su biografía, sino un muy especial mensaje de los niños suecos (e hispanos) que estudian en el Colegio Español de Estocolmo.

Junto a la ministra española de Cultura, Ángeles González-Sinde, el ministro de Cultura peruano, Juan Ossio, la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, y el director del Cervantes de Estocolmo, Joan Álvarez, el Nobel se quedó boquiabierto ante "la nitidez" con que esos niños de mayoría sueca se dirigían a él desde una grabación para decirle las cosas más sencillas o estrambóticas.

Todos le saludaban con reverencia o respeto; uno se congratuló de la felicidad de su familia, otro le expresaba el deseo de conocerle, alguno le preguntó "si es muy difícil ganar el Nobel", uno quiso saber cuántos idiomas sabe, y el último le pidió que siguiera aconsejando "buenos valores a los niños y a los adultos".

El Nobel estaba sin voz, pero encantado. Mario, con la voz quebrada, habló de las emociones que siente estos días; y habló de la libertad, claro, el lema de la exposición con que se le honra. Y de su oficio: "Jamás hubiera imaginado que una profesión tan hermosa como la mía convertiría mi vida en estas últimas semanas en esta experiencia tan excitante y tan grata". La vida está mal hecha, pero la literatura nos da los sueños suficientes como para superar "las arbitrariedades y las contrariedades"; nos ayuda a vivir, a superar "los desafíos"; la literatura tiene tanto que ver con la libertad "que aquellos que no la quieren tratan de controlarla y de maniatarla". La infelicidad no acabará nunca, pero la escritura y la lectura, que el Cervantes impulsa en todo el mundo, ayuda a mitigarla; el español, "esta gran lengua que nos comunica", nos hacen a todos vivir "este irrenunciable parentesco" de la lectura y la ficción, alivios de la vida, según el Nobel.

Desde aquí, una vez más, nos unimos a este sentido homenaje y nos alegramos de tan merecido premio.

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